Martes, 25 Febrero 2014 23:24

Agentes Diagnósticos en Radiología y Medicina Nuclear: guía general para los profesionales en salud.

Medios de contraste yodados

El siguiente escrito es el primero de la serie de artículos dedicados a la caracterización de los distintos tipos de agentes diagnósticos utilizados en radiología y medicina nuclear. En esta primera entrega  se describirá la clasificación y aspectos generales de los medios de contraste yodados.

Los pacientes (e incluso algunos profesionales) suelen confundir los medios de contraste con los radiofármacos y a pesar que ambos son medicamentos con fines diagnósticos,  su composición química, sus características fisicoquímicas y aspectos farmacocinéticos y farmacodinámicos  difieren en sobremanera, por lo que es importante diferenciar unos de los otros. Incluso dentro de los medios de contraste, existen importantes diferencias entre aquellos usados en radiología (yodados y baritados) y los utilizados en resonancia magnética (basados en gadolinio) y ultrasonido.

Los medios de contraste (MC) son por lo tanto, agentes farmacológicos usados  en diversas técnicas imagenológicas para aumentar las diferencias de contraste apreciadas entre los distintos tejidos del cuerpo, esta diferencia se logra a causa de la capacidad inherente de la materia de atenuar la radiación. La atenuación de un haz de radiación depende a su vez de la densidad así como de la distancia recorrida a través de un  material. Por lo tanto las diferencias en el contraste observadas en una imagen radiológica contrastada se deben a la diferencia relativa de densidad entre los tejidos radiografiados y el medio de contraste administrado.

Los medios de contraste radiológicos  son divididos en primera instancia, como positivos y negativos, en los medios de contraste positivos se encuentran aquellos compuestos que atenúan en mayor medida  la radiación en comparación al tejido blando (en la imagen el MC se verá más radiopaco- más blanco- que el tejido blando), los medios de contraste positivos se subdividen a su vez en yodados-solubles en agua y baritados-no solubles en agua. Los medios de contraste negativos presentan una atenuación menor que la de los tejidos blandos, el más común es el aire (generalmente el aire añadido mecánicamente como en el colon por enema con doble contraste o a través de gránulos efervescentes para estudios gástricos con doble contraste).

Los medios de contraste yodados son compuestos basados en el anillo de benceno, el cual funciona como sustrato en el  que se enlazan átomos de yodo, los cuales poseen  alta densidad (4,94 g/cm³) con respecto al tejido blando (0,92 a 1,06 g/cm³)  que es relativamente similar a la del agua. Si la estructura molecular del compuesto posee solo un anillo de benceno se le conoce como monomérico y dimérico si se encuentran dos anillos de benceno enlazados entre sí, se ha determinado que para que se logre una adecuada opacidad radiológica en cada anillo de benceno deben de  fijarse tres átomos de yodo como mínimo [21]. Los demás carbonos (aquellos no unidos a yodo) pueden estar enlazados a diversos sustituyentes repercutiendo en las características fisicoquímicas (osmolaridad, viscosidad, solubilidad, etc.)  y farmacológicas (toxicidad, unión a proteínas y vía de excreción) del compuesto.

Los medios de contraste yodados pueden dividirse en iónicos y no iónicos según su proceso de disolución en agua. El agua como disolvente polar prótico tiene la capacidad de disolver solutos que tengan la capacidad de formar puentes de hidrogeno o que sean compuestos polares, en el caso de los medios de contraste iónicos su solubilidad está basada en su  capacidad  de disociarse en iones positivos y negativos, los cuales son atraídos hacia los polos con carga opuesta de la molécula de agua.  En tanto, los procesos de miscibilidad en los medios de contraste no iónicos están mediados por sus grupos OH, los cuales son atraídos por los polos en la molécula de agua.               

Molécula de ácido tridoyobenzoico. 

Los medios de contraste pueden ser caracterizados a través de sus propiedades fisicoquímicas, siendo asimismo factores que pueden explicar el grado de  toxicidad de un medio de contraste. Algunas de propiedades fisicoquímicas más importantes son la osmolaridad (actividad osmótica),  viscosidad, hidrosolubilidad y pH.

De estos factores, la osmolaridad es el factor con el que mejor se ha descrito su relación con la aparición de reacciones adversas quimiotóxicas. La osmolaridad es una medida que refiere a la cantidad de partículas  disueltas en agua, en general contribuye a la nefrotoxicidad de los medios de contraste y es responsable de la influencia del medicamento sobre la morfología de los eritrocitos,  lesiones del endotelio vascular, influencia sobre la barrera hematoencefálica, dolor, hemodinamia, hipervolemia, vasodilatación y efecto hipotensivo, aumento en la presión en la circulación pulmonar, bradicardia en cardio-angiografía y efectos en la diuresis. A pesar de que cabría esperar que lo más aconsejable sea utilizar medios de contraste isoosmolares, para la obtención de un contraste adecuado es necesario lograr cantidades específicas de yodo, concentración que usualmente no es igual a la osmolaridad plasmática. Las distintas marcas comerciales presentan osmolaridades que pueden variar desde un rango alto a bajo con respecto a la osmolalidad plasmática. Se consideran de baja osmolaridad aquellos con valores que varíen de 290 hasta 860  mOsm/kg H₂O, de alta osmolaridad desde 1200 a 2400 mOsm/kg H₂O. Dentro del grupo de baja osmolaridad se encuentran los isoosmolares (290 mOsm/kg H₂O)

La viscosidad describe la resistencia al flujo de un fluido y varía con la temperatura, por lo general disminuye al incrementar la temperatura, su unidad es el Poise (.  Los medios de contraste deben ser almacenados a temperatura ambiente a menos de que la monografía del medicamento exprese lo contrario, sin embargo en el momento de la administración se recomienda que la temperatura sea de 37 °C.